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Mayo del 2006
Querido compañero Miguel: Desde el Servicio de Terapia Intensiva y Unidad Coronaria del Sanatorio Delta de Rosario hace llegar nuestra solidaridad ante el injusto sumario levantado en tu contra como asi mismo hace suyo tus reclamos. Los burocratas de siempre como la Josefa, seguramente no son los que estan dia a dia con los pacientes, aminorando su dolencia, conteniendo su pena, cuidando su dia y velando el descanso. Te enviamos nuestro sincero apoyo. BLANCA VEGA JORGE RAMOS CELINDA TAMAYO SARA GENTILE DARIO ROCCA FERNANDO CARABAJAL FUNES SANDRA CLAUDIA DUARTE MARCELO REYNOSO MIRIAM GURVICH
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Enfermería como garantía de humanización en la Emergencia
Julio2005
“CROMAÑÓN “
El personal de Enfermería de Emergencias hace más de una década venimos manifestando acerca de las condiciones de “internacion” de los pacientes en el sector, consideramos que son peligrosas y comprometen cualquier intento de restablecimiento de la salud. Pues, desde el inicio de la consulta, el ambiente que se les brinda a los niños dista mucho de poseer finalidad terapéutica positiva y por otro lado, la ansiedad e incertidumbre, lógica de los padres, con la actual organización del servicio, aumenta. Y sus críticas, muchas veces violentas, recaen sobre el personal que diariamente trabajamos en Emergencias.
Respecto a las condiciones de los niños y padres internados, mas allá de los impedimentos físicos y humanos de atención (camillas duras, ambientes fríos, hacinamiento, ninguna posibilidad de confort, etc) afirmamos que no son dignas y no respetan lo derechos de los niños.
Somos muchos, hoy en día, los que interpretamos que atender bien humanamente y tecnológicamente a los pacientes en las instituciones públicas, ya no depende del voluntarismo o de las “ganas” que tengan sus empleados, ni de las decisiones caprichosas de las autoridades políticas de turno. Hoy, ser bien tratado y cuidado es un derecho constitucional que tienen todos los niños de nuestro país. Los que vulneran, con su acción o con decisiones contrarias a este derecho están cometiendo acciones punibles.
Existe un marco de legalidad en que el niño esta inserto en nuestro ordenamiento jurídico, con la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño. Los Derechos del Niño fueron incorporados a la Constitución Nacional, donde asimismo se incluyen los Derechos de los Niños Hospitalizados.
Por lo tanto “Años atrás, no respetar los derechos de los niños era aberrante.
Hoy, además, es inconstitucional”.
Mencionaremos algunos de esos derechos׃.
* A la vida, sin ningún tipo de discriminación.
* A no sufrir hospitalizaciones evitables o innecesariamente prolongadas.
* A que se calme su dolor.
* A ser considerado sujeto de derecho y ser humano integro en todos sus aspectos.
* A no ser objeto de pruebas o ensayos clínicos sin consentimiento informado de sus padres.
* A recibir todos los cuidados y recursos terapéuticos disponibles que permitan su curación o rehabilitación.
* A protección ante situaciones traumáticas evitables derivadas de prácticas administrativas u
organizativas inadecuadas.
* A que se tomen todas las precauciones para evitar el estrés físico y emocional en los niños.
* A disfrutar de los derechos contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño
Como profesionales de la Enfermería llegó el momento de reflexionar sobre׃
¿Son los niños considerados personas?
¿De que hablamos cuando hablamos de derechos?
Como profesionales de Enfermería tenemos que asumir una conducta tendiente a exigir que se invierta en forma acelerada en el capital humano de los niños y los adolescentes, pues se los está condenando a involucionar en la calidad de vida.
El modelo biomédico parece carecer de herramientas conceptuales y prácticas para la creación de condiciones de atención apoyadas en el reconocimiento del carácter de persona de los niños. La rutina de atención no incluye a los niños como personas ni como ciudadanos con plenos derechos, independientemente de la edad.
En nuestro país, la infancia es el sector mas expuesto y vulnerable de la sociedad por la crisis economica que atravesamos y por la carencia casi absoluta de políticas. El paso del paradigma de considerar al niño “menor objeto de tutela del estado” a “niño sujeto de derechos” tiene que cobrar fuerza especialmente en el campo del derecho a la salud.
Reafirmemos nuestra necesidad de trabajar por los niños, por sus derechos y carencias. No sólo por que en ellos está la semilla de un mundo mejor, sino porqué son la realidad misma de la pureza y merecen la protección de todos. Sólo cuando todos tomemos conciencia de lo que los derechos de los niños significan, vamos a empezar a recapacitar en mejorar la calidad de vida de la niñez tan maltratada y tan poco valorada hoy.
Esa toma de conciencia puede tener un inicio ahora, sólo tenemos que empezar a cumplir con los derechos y las obligaciones que tenemos como adultos y como profesionales de la Enfermería.
Nuestra ley de ejercicio profesional nos confiere el derecho a “negarse a realizar o colaborar en la ejecución de practicas que entren en conflicto con convicciones religiosas, morales o éticas....”
A “respetar en todas nuestras acciones la dignidad de la persona”
A “denunciar hechos que pudiesen tener carácter delictuoso, o condiciones de trabajo o cualquier circunstancia que pudieran comprometer la salud de la población”.
Llendo al encabezamiento donde nos preguntamos si quieren que se repita un suceso “cromañon”, sin ninguna intención de utilizar, ni política ni sectariamente el hecho que estremeció a toda nuestra sociedad, no descartamos que lo mismo pueda acontecer en nuestro lugar de trabajo. Se hablará de accidente, cuando no ignoramos que detrás de la palabra “accidente” se oculta una serie de acciones ineficientes y de conductas irresponsables de los funcionarios o dirigentes.
Hipotéticamente (con la ilusión que nunca suceda, un acontecimiento “cromañon”), una vez ocurrido en el Área Emergencia, continuaría con el planteamiento de los posteriores y tardíos PORQUÉ
· ¿ Porqué había más de 30 niños “internados” cuando la capacidad permite tener sólo 11 pacientes?
· ¿Porqué estaban hacinados los pacientes con sus padres?
· ¿ Porqué estaban sobre camillas duras, sin ruedas, ni barandas protectoras?
· ¿ Porqué había material potencialmente inflamable, como por ejemplo tubos de oxígeno sueltos?
· ¿ Porqué había solamente un médico con amplia experiencia para asistir a tantos pacientes?
· ¿ Porqué había personal de Enfermería que trabajaba 14 o 17 horas diarias?
· ¿ Porqué no había detectores de humo en los improvisados lugares de “internacion”?
· ¿ Porqué con las condiciones de atención se violaba los derechos constitucionales del niño internado?
· ¿ Porqué no existía un plan de evacuación?
· ¿Funcionaron los matafuegos, eran suficientes, supieron utilizarlos?
· ¿ Los paneles del sector eran inhifujos, liberaron gases tóxicos, de que material estaban constituidos?
· ¿ Porqué el Ministerio de Salud permitía tener pacientes en estas condiciones?
· ¿ Porqué el Ministerio de trabajo “habilitaba” estas condiciones de trabajo para el personal?
· ¿ Porqué el Director del Hospital y todo el Consejo con su poder político, evitaron lo acontecido?
· ¿ Porqué el Jefe del Área no arbitró las medidas necesarias para impedir la superpoblacion de niños?
· ¿ Porqué los Enfermeros/as del lugar, aceptaban “atender” a los pacientes en semejantes condiciones.?
Después llegaran los interrogantes y posteriores resoluciones de la justicia ׃
¿ Nos acusarán de homicio culposo agravado?
¿ Nos imputarán de ser coorganizadores del servicio?
¿ Nos indagarán porque seguíamos atendiendo en esas condiciones de inseguridad para los pacientes?
Por otro lado, el tener una ley de ejercicio profesional, de ninguna manera será atenuante si manifestamos que sólo respondíamos a indicaciones médicas.
¿ Dirán que demostramos desprecio por la integridad física y emocional de nuestros pacientes?
¿ Señalarán que las medidas de seguridad para los niños y sus familias estaban totalmente relajadas?
¿ Interpretarán que nos interesaba tener tantos pacientes para poder hacer horas extras?
¿ Nos pronunciarán que tendríamos que haber estimado la posibilidad de no asistir pacientes en esas condiciones?
¿ Nos culparan de improvisados y de faltos de condiciones profesionales?
¿Posteriormente se presentará el peor de los juicios, el juicio de nuestra familia y el de toda la sociedad?
Firmemente para evitar que pase algo mañana hay que hacer algo hoy. Los discursos protectores de los derechos del niño, especialmente del niño internado, no alcanzan, tenemos que efectuar acciones concretas.
Como agentes de salud nos corresponde denunciar todas y cada una de las situaciones que ponen en riesgo la seguridad y sobre todo la dignidad de nuestros pacientes.
Presento, para concensuar entre todos, tres acciones iniciales:
1 Asistir profesionalmente el número de pacientes que se adapte rigurosamente a las condiciones edilicias del lugar, donde las prioridades sea la seguridad para el niño y su familia.
2 Alentar, tratando de aportar continuamente, a los organismos que bregan por el bienestar de nuestra niñez, para que la letra y el espíritu de todos los instrumentos jurídicos se trasformen en políticas, programas y acciones concretas, que permitan evidenciar el reconocimiento constitucional que los niños son “sujetos de derechos”
Si no logramos ver al niño como persona de derechos muy difícilmente podemos respetarlo y darle calidad de vida.
3 Acciones tendientes “a cuidar a quienes cuidan”, mediante la urgente presentación gremial ante las entidades oficiales correspondientes, en lo concerniente a condiciones de higiene y seguridad laboral en nuestro lugar de trabajo. Analizando los factores (edilicios, iluminación, ventilación, peligros químicos, biológicos,ect) que ponen en riesgo la salud laboral, transformando el lugar en insalubre y riesgoso para los trabajadores de la Emergencia.
El compromiso es una entrega constante de propuestas, no sólo sobre las cuestiones mencionados, sino también, en el amplio campo de dificultades que en el Area se presentan, para que, con la participación eficaz de todos, podamos brindar un servicio de calidad y con equidad para los pacientes. Y paralelamente reformar las condiciones para mejorar la calidad de vida de los trabajadores de Emergencia en forma progresiva y constante basándose en la cualidad humana de todo el personal involucrado (la Calidad no está en las cosas que hace la gente sino en la gente que hace las cosas).
Sin más me despido de Ud. muy atte.
Abelans Miguel
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Buenos Aires, 4 de Enero del 2006
DIRECCIÓN MEDICA EJECUTIVA
Los abajos firmantes, mayoritariamente personal de Enfermería, como así mismo, demás integrantes del equipo de trabajo del Hospital, manifestamos a Ud. que la “sanción” por aplicar al Enf. Jefe ABELANS MIGUEL, la consideramos además de exagerada, carente de concretos argumentos estatutarios y sobre todo desconsiderada con la trayectoria profesional, ética y moral del Sr. ABELANS MIGUEL En sus 18 años de trayectoria en el Servicio de Emergencia y siendo el único jefe de Enfermería fundacional existente en la Institución.
Anteriormente, como Ud. no ignora desarrollo su actividad profesional en el Hospital Ricardo Gutierrez, donde la imagen que dejó es la misma que en la actualidad brinda en nuestro Hospital ׃ dedicación, compromiso con los pacientes, cumplimiento (observe en su legajo su ausentismo), responsabilidad y uno de los casos “aislados” de personal de conducción de Enfermería respetuoso de la dignidad humana de su personal de Enfermería.
Creemos necesarias y justas estas manifestaciones para apelar a su sensibilidad, siendo Ud. la primer mujer que accede al máximo nivel de conducción médica ejecutiva, a su vez, no ignorando su voluntad, ni negando su capacidad de bregar y lograr la “reconstrucción” de la Institución, para mejorar la calidad de atención a la Comunidad, la vida y las condiciones laborales del personal. En fin, “sanar” una Institución, actualmente muy dañada, carente de solidaridad, con vínculos sociales enfrentados, que lógicamente repercuten en la atención y cuidado de los niños enfermos.
Por lo expresado consideramos y creemos que Ud. puede cambiar la historia de nuestro Hospital, sintiendo el deseo y con la esperanza que Ud. revea la disposición se sumario tomada hacia le Sr.. ABELANS MIGUEL. UD. tiene el poder y argumentos para realizarlo׃ Objetivamente el hecho se asentó, que el mencionado enfermero, cambio un panel con el honesto propósito y la honrada conciencia de facilitar el trabajo de su personal y por ende beneficiar con un mejor cuidado de Enfermería a los pacientes.
Estatutariamente no se ve reflejada la “gravedad de la acción.
No se consideraron los antecedentes laborales y humanos..
No se aplica la gradualidad de las medidas disciplinarias
SRA DIRECTORA reconocer un error y/o retroceder en una disposición, para nosotros seria una muestra de su valor y de la creación de un sólido respeto a la autoridad de su persona, mas allá de su cargo, que nos permitiría sembrar la esperanza y estar a su lado para la “reorganización” de nuestro querido Hospital.
Por lo tanto, reiteramos nuestro deseo y con positivo respeto ׃ ANULE LA DISPOSICIÓN QUE FIRMO O ATENUE LA MISMA (si considera que la acción del enfermero ABELANS MIGUEL debe ser observada)
Con la esperanza puesta en Ud. nos despedimos
Personal de Enfermeria Emergencia
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Buenos Aires, 19 de Diciembre del 2005
ÁREA DE EMERGENCIA: ENFERMERÍA
FUNDAMENTOS DE PROPUESTAS PARA EL CAMBIO DE PRÁCTICAS ORGANIZATIVAS Y DE CULTURA INSTITUCIONAL, DESTINADOS A CUMPLIR CON EL RESPETO MORAL Y LEGAL DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS HOSPITALIZADOS
INTRODUCCIÓN
Hoy en día se hace urgente recapacitar y preocuparse, respecto de la infancia, el mundo adulto y las posibilidades de elaboración del vínculo de ambas esferas, desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Es preciso dejar atrás y culminar con las relaciones entre el mundo adulto y el mundo de los niños, que se han caracterizado, por un alto contenido de exclusión y arbitrariedad. Los adultos, en nombre de la “protección” utilizamos procedimientos que generan, a la vulnerabilidad propia de la infancia, la suma de vulnerabilidad social expresada en claras muestras de represión, discriminación y crueldad del mundo adulto hacia los niños.
Sabemos que la noción de autoridad reinante, esta más atada a los derechos que los adultos creen tener sobre los niños, que al logro de la emancipación, que como seres humanos tienen los niños.
Advertimos que también, junto a la leche materna, el alimento más enriquecedor que el niño debiera recibir es la seguridad y el respeto provenientes de los adultos.
Es justo sostener para que la autonomía del niño pueda cobrar materialidad, correspondería ser admitida en un contexto en el cual la pueda ejercer y le aseguren el libre ejercicio de sus Derechos. Las nociones de responsabilidad y deber son obligaciones absolutas de los padres y de la sociedad adulta.
Si un niño crece percibiendo y comprobando el respeto de sus Derechos, construye una ética del semejante, que le permitirá cuando sea adulto ofrecer un trato respetuoso y responsable a los niños.
Los niños han sido reconocidos como personas (forman parte del genero humano, no como menos adultos, no como incapaces) por el ordenamiento legal de los Derechos Humanos donde se asienta la Convención Internacional por los Derechos del Niño y a partir de ese momento se comienza la institución de un auténtico estado social y democrático de derecho. Ha edificado una ciudadanía plena para los niños, donde se considera la identidad diferente de los niños en sus distintas etapas del desarrollo. Pero determinándose que dicha diferencia no debe interpretarse como desigualdad..
En conclusión los adultos deben tomar conciencia de que el niño es un semejante, un igual, un ciudadano con plenos Derechos. Y si el mundo adulto empieza a ver a los niños como personas y ciudadanos y los trata como tales, será el futuro entonces algo acorde a la dignidad de todos los que pertenecemos a la especie humana.
En nuestro país, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, fue ratificada ha hace 15 años y en 1994 se incluyó el texto en la Constitución Argentina. Pero faltaba de una ley acorde a los principios y al compromiso de cumplir la Convención. Hoy ya, tenemos la LEY NACIONAL 26601, DE PROTECCIÓN INTEGRAL DE LOS DERECHOS DE LAS NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES. Se termina con la hasta hoy en uso: “Ley de Patronato”, que regia los destinos jurídicos de la infancia en la Argentina desde 1919. La cual no se refería a todos los chicos porque, en la práctica, afectaba solo a los más pobres, a quienes, con la excusa de protegerlos, judicializaba su situación de pobreza, promovía al reclusión de los chicos y la disolución de sus vínculos familiares.
La Ley 26601, que deroga la Ley del Patronato, propone un cambio fundamental, dejar de considerar a los niños como objetos a proteger, sino como sujetos titulares de derechos. Derechos que deben ser protegidos por el Estado con el compromiso de brindar las garantías necesarias para que se cumplan. Para ello, y con el criterio de recuperación ética, el Gobierno lanzó en junio de este año, el PLAN NACIONAL DE ACCIÓN POR LOS DERECHOS DE NIÑAS, NIÑOS y ADOLESCENTES. Que anuncia trazar y ejecutar políticas públicas integrales y universales, destinadas, a todos las Niñas, Niños y Adolescentes sin discriminación. Tomando como principio “el interés superior” de los niños brinda garantía de accesibilidad y goce a todos los servicios para el desarrollo pleno de la infancia.
Utilizando el mensaje de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación, decimos: “ Tenemos la Ley y tenemos Plan, necesitamos el compromiso de todos los ciudadanos para que se cumplan”
DERECHOS Y SALUD INFANTIL
La promulgación de la ley 26601 instalará la necesidad de examinar el modo de relación y comunicación existente entre el universo de los adultos y el de los niños. Particular interés cobra esta tarea en el caso de las profesiones en el campo de la salud infantil.
No desconocemos que esta ley no será fácilmente aceptada, porque existe una resistencia cultural social, proclive a no valorar los derechos humanos. Y por otro lado, los intereses económicos y políticos creados en torno, por ejemplo, de la “industria de la enfermedad”.
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, establece que el Estado, debe ser el garante, a traves de políticas públicas, de los derechos humanos de los niños. Pero con políticas de Estado, que no deleguen al poder judicial los problemas sociales y que hasta el momento han fracasado, porque privaban de libertad a muchos niños y especialmente a los más pobres. Con políticas de Estado que dejen de considerar como objetos a los niños, cuando en realidad son sujetos de derechos, lo cual implica fundar políticas de desarrollo como personas (educación, salud, recreación). Podemos decir que existe una dispersión de programas y acciones del gobierno, sin un criterio que permita el logro de objetivos comunes, consensuados y equitativos, como así también una mejor distribución del recurso humano y presupuestario.
La problemática social de los niños, demanda objetivos, acciones y estrategias, que comprometan todas las áreas del gobierno ׃ salud, educación, trabajo,seguridad,justicia,obras publicas, economía, medio ambiente y derechos humanos. Trabajando para el logro de dos metas, una, el de los derechos humanos, pero con políticas que no tengan que ver con la limosna, sino todo lo contrario, mirando los derechos que les asisten a los ciudadanos, que exige un alcance universal a toda los niños. Y la otra meta, es llegar a comprender que la problemática del desarrollo de las personas es en forma integral.
Se tendrá que asumir, que principalmente un modelo preponderante biomédico carece de los instrumentos conceptuales y prácticas para la creación de condiciones de atención afirmadas en el reconocimiento del carácter de persona del niño. Este reconocimiento requiere investigar y discutir otros recursos que permitan al pediatra y a la Enfermería pediátrica disponer de opciones para instituir una relación basada en el interés superior del niño. Corresponde concebir como interés superior del niño como la máxima satisfacción, integral y simultánea de los derechos y garantías reconocidos por ley.
Conseguir la máxima satisfacción de los derechos de los niños en salud, implica la búsqueda de enfoques distintos a los derivados del modelo biomédico. Por ejemplo, un modelo conceptual que permita encontrar articulaciones entre los factores de riesgo y de protección macroambientales y microambientales. En el que se articulan sistemas ambientales, donde el niño se desarrolla, iniciándose en el entorno inmediato adonde actúa e interactúa con otros, que es el hogar ; le sigue la interacción de varios microsistemas (hogar / escuela, familia / grupo de compañeros) ; para continuar con los enlaces entre dos o más ambientes donde uno no contiene al niño pero lo afecta (trabajo materno) y finalmente el macrosistema que se refiere a los patrones culturales, sistemas políticos y económicos preponderantes.
Este modelo expone los múltiples circuitos que transitan los niños y que incidirán positiva o negativamente en su crecimiento, nutrición, maduración, educación, aprendizaje, adaptación sociofamiliar y en su bienestar. La comprensión del significado que estos hechos,en su articulación con la clínica contribuyen a la creación de un compromiso de atención integral del niño .
En salud infantil, en preciso, cambios organizativos fundados en el interés superior del niño, que supone respeto de los vínculos familiares, educación y cultura.
Alguien afirma, que el “concepto de inmadurez, en el cuidado del niño, oculta muchos procedimientos sumamente negativos y destructivos para el niño. Con el pretexto que es inmaduro, de que no comprende, etc., se cree que es posible, impunemente, en los primeros meses de vida no tener en cuenta su presencia y tener con él un comportamiento que, con el pretexto de la educación, linda con el adiestramiento de un animal domestico”.
La posibilidad de inclusión del niño como persona en la asistencia pediátrica se tendrá que relacionar con una revisión de la convicción que asocia impotencia física y la inmadurez neurológica con ausencia de comprensión. Muchas experiencias han señalado que el sujeto humano en estado infantil, tendría la misma finura de entendimiento del adulto, solo que no puede dar testimonio de ello. Aceptar este cambio supondría un avance importantísimo desde la perspectiva del derecho del niño porque “el derecho del niño de hacerse un juicio propio y de expresarse conlleva el deber simétrico de todos los adultos, a escucharlo”. Estas interesantes evoluciones deberían ser incorporadas en el proceso de formación de todos los profesionales de salud dedicados a la atención pediátrica.
Los trabajadores de salud tenemos la ley, es necesario difundirla y concensuar la elaboración de un plan que organice acciones y cambios, para implementarla en el ámbito hospitalario y en el de la salud infantil toda, fomentando el compromiso de toda la ciudadanía. Sabemos que el desinterés de las autoridades sanitarias, por los Derechos de los Niños, es un indicador significativo de la poca atención que prestan a la infancia y de la ausencia casi general de políticas y procedimientos institucionales que estén inspirados en el marco ético del respeto de los Derechos Humanos. También que el desafío es cambiar prácticas, del Estado, del Poder Judicial y de la sociedad, obligando a un cambio cultural y que la transición será probablemente dificultosa, pero esperanzadora Los que recapacitamos que ya en hora que dejemos de justificar, muchas de nuestras acciones que afectan y vulneran Derechos del Niño nos vemos en la obligación y en la necesidad de trabajar para construir, entre todos los adultos, una cultura más respetuosa de los Derechos de los Niños.
Sin mas agradeciendo su atención , comunicándole que esta nota será elevada a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, me despido de Ud. muy amablemente
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