CARTA ABIERTA SOBRE LA VIOLENCIA LABORAL EN LA ARGENTINA
MIGUEL ANGEL ABELANS , DNI 10327367, Ex Enfermero Jefe del Área Emergencias del Hospital Nacional de Pediatría Dr. Juan P. GARRAHAN me dirijo a la comunidad a para denunciar que soy objeto de disposiciones, que las asumo como manifiestamente arbitrarias y discriminativas hacia mi persona.
Hace 18 años me desempeño como Enfermero Jefe de Área de Emergencia, no contando en mi legajo con sanción disciplinaria ni observación alguna.
Los que me conocen, como Miguel el de la “guardia”, especialmente con los que tuve la suerte de trabajar , saben de mi compromiso con los pacientes, con el personal a mi cargo, del mismo modo ,con todos los compañeros que por diversas circunstancias se acercaron a mi sitio de trabajo.
Compromiso con los compañeros que materialicé en mi adhesión pública a los justos reclamos salariales, cuestionamientos de condiciones laborales y en toda acción, que a través de la VIOLENCIA LABORAL quebrante el respeto de la dignidad humana de los que trabajamos. Y esencialmente no “colaboré” como personal jerárquico, en el maltrato, la persecución y la discriminación de los trabajadores que constitucionalmente reclamaron. Diferenciándome de la mayoría de los colegas de conducción, en los cuales el “poder”
los convierte en obsecuentes, aceptando y realizando acciones o actos que denigran y vulneran Derechos Humanos , no dudan en arrastrarse, “venden” compañeros y se resignan a vivir una vida personal indigna.
Compromiso con los pacientes, que tiene como origen notas elevadas (1993) al consejo y a las direcciones, reclamando mejoras en las condiciones de internación de los
pacientes y su familia (pacientes en camillas duras varios días, hacinados, padres durmiendo en sillas o en el suelo, peligros generados de estas condiciones, etc.). Por supuesto lo propuesto no interesó, como consecuencia de la consolidación, en nuestro hospital, de un sistema perverso resistente a los cambios, no respetuoso de la Constitución Nacional (los Derechos de los Niños son constitucionales), donde se privilegian los intereses hegemónicos médicos y políticos, siendo los niños un pretexto para usufructuar un gran negocio: la enfermedad. Un modelo médico biologista que miminiza el concepto de sujeto de derecho que posee todo niño, le resta importancia a la dimensión bio-psico-social, está más concentrado en el órgano afectado y en la utilización constante y habitual de tecnología y medicamentos, favoreciendo a la
industria de la enfermedad
En función del compromiso mencionado y la postura del sistema , siendo coherente con mis ideas el día 20/7/05 presento una denuncia en la Defensoria del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires (actuación 3784/5), manifestando que en el Hospital Garrahan existían prácticas administrativas y organizativas, que a mi entender, impedían o limitaban el respeto de los Derechos de los Niños hospitalizados (ley 23849) Practicas tales como : “atender” varios pacientes simultáneamente en un “pasillo”, internar en reducidos lugares, en duras camillas durante varios días, en condiciones inseguras. Es decir se estaban y están violando Derechos, fundamentalmente el de la Dignidad.
Estas gestiones en defensa de los Derechos de los Niños Hospitalizados, y el público reconocimiento, formulado por mi parte de los Derechos de mis compañeros durante el conflicto gremial, constituyen el antecedente necesario y la única razón , que puedo encontrar a la disposición de la Directora Dra. Josefa Rodríguez y “colaboradores”, que decide un sumario administrativo sin sustento alguno (mover un panel) y un arbitrario traslado, sacándome de mi sector ordenándome pasar a Consultorios Externos. Todo con la excusa de “investigar”, lógicamente sin permitirme descargo alguno y lo vital, sin haber sido causante de perjuicio
alguno.
Entiendo que soy víctima de una accionar manifiestamente discriminativo, en los términos de la ley 23592 y de una sistemática persecución laboral, que busca mi “desaparición” (MOBBING) de la escena hospitalaria, haciendo gala de la impunidad de las autoridades políticas del Hospital, por lo que sentía una enorme necesidad de comunicarlo públicamente.
Como una prueba mas de
esto, el sumario no se mueve, pudiéndose resolverse en escasos días, y estarían intentando trasladarme a Trasplante de Medula, que es un área cerrada,. muy especializada, y que no tiene nada que ver con mis conocimientos de gestión con los que podría aportar al hospital. ¿Solo se busca aislarme y castigarme? (MOBBING)
Las autoridades, como no tienen ningún argumento para continuar el sumario, buscan hacerlo, tortuoso y permanente de forma ilegal. (MOBBING)
Frustrado el pase a Trasplante de Medula, por la activa participación de mi ámbito laboral. Cansados de mi comportamiento “no habitual de victima”, el Consejo de Administración (máxima autoridad administrativa), en la línea coherente de buscar la denigración laboral, “inventa” un puesto para mí: Enfermero Jefe de Vacunas, donde tengo a cargo 3 enfermeras y como misión mas importante cuidar que funcionen bien las heladeras, contar la vacunas c/15 dentro de la heladera que esta a 4 grados, ect.
Considero que todos los miembros de la comunidad hospitalaria tenemos que tomar una actitud activa contra la discriminación, la persecución, el autoritarismo y el abuso de poder. Hoy me toca a mí, mañana puede ser cualquier otro trabajador de Enfermería que quiera trabajar bien y dignamente.
Parece ser que el acoso (MOBBING) forma parte integrante del
“hacer” de funcionarios públicos, muchos de los cuales obtuvieron “experiencia” durante los gobiernos militares y otros repiten esta “metodología estatal” para conservar y consolidar la corrupción.
No se debe olvidar, que este tipo de “estrategias” reposa sobre el sufrimiento moral y físico del trabajador, porque la institución acomoda la situación identificando a la víctima como problema (MOBBING), lo comenta como un conflicto interpersonal, lo inventa culpable y elude asumir su responsabilidad institucional.
En mi caso me dispuse luchar contra las conductas anormales del acoso institucional (MOBBING) reaccionar ante el autoritarismo y denunciar la violencia laboral. El no denunciar implicaría estar favoreciendo consciente el desarrollo y la perpetuación de formas de violencia que son, en rigor, formas de
antidemocracia.
Buscan mi exclusión del ámbito laboral, para ello es fundamental que logren aislarme y que colegas de conducción colaboren en esa gestión. El objetivo es lograr una represaría final, a consecuencia de mi negación al sometimiento. Y decida un cambio de lugar, o me marche del Hospital por pérdida de la razón, invalidez o me automutile.(MOBBING)
Estoy tolerando las consecuencias de esta discriminación laboral, somatizando las acciones en mi contra presentando hipertensión arterial, dudando en las fuerzas para sostener mi sistema de afrontamiento ante la gran asimetría de poder existente
Una reflexión final, si hay que elegir entre el “poder” efímero o mi Dignidad, indiscutiblemente opto, tanto yo como mi familia, perder el “maquillaje” de jefe y que se me observe como una persona, un padre, un colega, un trabajador y un ciudadano honesto que desea, como toda la comunidad, vivir dignamente.
MIGUEL ABELANS
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