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NOSOTROS LOS ANORMALES

Por Anónimo - 25 de Enero, 2008, 13:09, Categoría: General

                                         Nosotros los “anormales”
(Basado en el texto “nosotros los anormales” de la Lic. Viviana Fanes, Psicóloga clínica)
 
A veces uno se pregunta, ¿en que extraña vuelta de la evolución se transformaron los valores, el respeto y la valoración de la dignidad propia y del otro?.
 
Es así, que nos sorprendemos  tratando de explicar una ética canalla, que nada sabe  ni quiere saber acerca de un acto digno.   Se termina llamando “víctima” a todos aquellos que perseverantes con los valores que concibieron y dieron sentido a su vida, enferman en el intento de no ceder frente a quienes impunemente y abusivamente destruyen  su dignidad.
Todos los que resistimos a entrar en esa lógica canalla; todos los que hemos resuelto sostener una mochila de valores y ser consecuentes con ellos, nos convertimos en una legión de “anormales”.
 
El modo de vida que se va perfeccionando sutilmente, en el marco de lo impune, se sustenta en “el fin justifica los medios” y aquel que se interponga en el camino, enfermará, será rotulado de víctima,  destituido de su trabajo, marginado y repudiado.
 
He leído muchas definiciones de mobbing o acoso moral  Pero si tendría que optar un modo de ilustrarlo, apelaría a la imagen del proceso por el cual finalmente se alcanza burlar la ley y extraer 500 gramos de carne sin derramar una sola gota de sangre. No encontré mejor imagen para expresar el proceso de devastación anímica, que se  inicia con el acoso moral, continúa ,con el maltrato terapéutico y el deshumanizante proceso legal  que acusa falta de pruebas , invierte causa y efectos , en nombre de no se sabe quienes.
 
No hay que ser demasiado sagaz para saber que de sentarse jurisprudencia en estos temas, toda una legión de “anormales” rescatarían sus  derechos genuinos y lejos de ser víctimas serían los protagonistas de un proceso que no conlleva otra intencionalidad que la justicia social.
 
No todo puede ser explicado. Sobre todo, en tiempos donde la palabra se torna vacía haciéndose socia del silencio,  un aliado de la ética canalla que tomó posición dentro de la sociedad.  Aquel que se aventure a defender su calidad de vida, debe saber que le espera un largo proceso kafkiano . Concurrirá a “la justicia” para respaldar  sus derechos, enseñará sus pruebas que nunca serán suficientes.  Soportará el bastardeo de los métodos de evaluación tanto psiquiátricos como psicológicos, que teóricamente, le concederán la prueba que enfermó  por las deplorables condiciones de trabajo, la competencia alevosa y el abuso de poder. Y se  llega a una  altura, que ya nadie recuerda cual fue el desencadenante, huyen los responsables y la reivindicación de  los derechos van a parar al inodoro.
 
 
 
                                                                                  
 
¿A que llaman los especialistas, “partir de la prevención”, cuando aun no se reconoce el fenómeno que pretenden prevenir?
 ¿Que se va a prevenir?  Mientras el tiempo sigue haciendo estragos con los que esperamos  justicia, tratamiento, atención, escucha, restitución de la vida, reconocimiento de nuestro  trabajo, restauración de nuestra  imagen frente a la familia y la sociedad. No solo para continuar viviendo dignamente, sino para poder seguir transmitiendo el deseo de un proyecto de vida a  los que asoman, siendo esta la mejor herencia que les podemos dejar: el derecho a la calidad de vida, el amor por los valores, el respeto por uno mismo y por el otro .
 
Es curioso, aquellos que llegamos a la consulta terapéutica  abatidos, acorralados por un sin fin de incertidumbres sembradas por la inaceptable negociación entre la corrupción  y el estado de derecho, nos confesamos “seres desplazados” buscando una solución para no resignar los pilares que sostienen nuestro ser. Nos cuesta mucho reconocer que no hemos sabido ver que se nos empujó a “morir  temprano” porque algunos quedan fuera del ámbito laboral, u otros, simplemente ,porque me asiste el derecho a vivir de otra manera. Y por eso, nos juzgamos “anormales”. Por mas que nos rotulen como “inestables emocionalmente” (depresión, angustia, fobia, etc.) no  nos resignaremos  a  tratar de vivir  con eso y lucharemos para resolver el dilema al que fuimos confrontados
 
La posibilidad de tratamiento, mas allá de la etiqueta diagnóstico, abrirá las puertas de disminuir el nivel del dilema externo al  conflicto interno allí, donde la negociación es posible, sin ceder la dignidad 
 
Existe una salida, del dolor psíquico y de la marca canalla de la época, esa salida es la ética. Entre tanto, habrá que convivir con la desidia para quienes no es rentable lo digno .Habrá que cohabitar con los que han jurado su compromiso con la profesión y/o la justicia antes de descubrir que eran falsos.
 
                                                                      Un gran abrazo, para todos los “anormales”, muchos de los cuales tienen la gran capacidad de convicciones   constancia  y coraje de lucha, para también buscar otra salida, que es la política.  Aunque siempre estoy, hasta la vuelta.
 
                                                                      Abelans Miguel Angel
 


Abelans Miguel Angel



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